Si buscas en tu interior, en el momento mas bajo de tu vida un referente de especial, de singularidad complementaria o explicación aquello que todo ser desmoronado busca en la comprensión. Sin duda alguna estarás hablando de Orson Welles, cuando estas derrotado pero quieres seguir encontrando sentido a tu bitacora mas interna y personal. Cuando sientes la embriagante necesidad de explicarte, desgranarte poco a poco y paso a paso. En un muy seguro tal vez, y sientes la obligación de que el mundo y sus ocupantes comprendan que tus ojos ven el mundo diferente a lo común. Y que tu modo es tan tuyo que hasta adoras los barrotes de tu propia carcel personal. Que cada uno de los ladrillos del muro de contención llamado existencia. Es en ese preciso instante en el cual sin duda conoces a Orson Welles.
Cuando te descubres mirando al mundo y deseando inmortalizar ese instante de un modo que hasta el menos detalle de tu vida alcance un contexto inmortal, cuando te descubres deleitandote de la milésima de segundo de un recuerdo doloroso.
Cuando sientes que toda la existencia se encierra en un sonido, en un olor, en un suspiro que enmarca todas las palabras. Cuando el sin sentido es para ti el tesoro más facil de entender y de tanto remar contra corriente has descubierto que e ahí tu camino.
Entonces conoces a Orson Welles.
Cuando del mas duro dolor personal sacas las mejores fuerzas para continuar sufriendo. Cuando la tristeza es tu mejor aliado, cuando desfallecido te ves en pie cargando el cañon de tu esfuerzo. En ese momento en que tus heridas manos sujetan los hilos de las nornas conoces a Orson Welles.
Cuando de la flaqueza extraes dureza tal que tu armadura ya no es necesaria, cuando de tu caida sacas el mas dificil levantamiento. Conoces a Orson Welles.
Cuando miras dentro de ti y comprendes la incomprensión.
Amas a Orson Welles.